Expansión del Neolítico en la Península Ibérica: Atienza, un caso destacado

El Neolítico, una etapa clave en la evolución de la humanidad, se caracterizó por la transición de una economía de caza y recolección a una economía basada en la agricultura y la domesticación de animales. En la Península Ibérica, este proceso de expansión tuvo un impacto significativo en diferentes regiones, y uno de los casos más destacados es el de Atienza.

Atienza, situado en la provincia de Guadalajara, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, se ha convertido en un referente para entender cómo se produjo la difusión de las prácticas agrícolas y ganaderas en la Península Ibérica durante el Neolítico. Los hallazgos arqueológicos encontrados en esta localidad nos permiten conocer más acerca de las comunidades neolíticas que habitaron la zona, así como las técnicas agrícolas y ganaderas que empleaban. Estas evidencias nos ayudan a comprender mejor cómo se desarrolló la transición hacia una sociedad más sedentaria y cómo se establecieron los primeros asentamientos permanentes en esta región.

Distribución de los oficios en el Neolítico: un estudio reveladorDistribución de los oficios en el Neolítico: un estudio revelador
Índice
  1. Descubre la expansión del Neolítico
  2. Llegada de la Revolución Neolítica a la Península Ibérica

Descubre la expansión del Neolítico

El Neolítico, o Edad de Piedra Nueva, fue un periodo de la prehistoria caracterizado por importantes avances en la forma de vida humana. Durante esta época, los seres humanos dejaron de ser nómadas y comenzaron a establecerse en comunidades agrícolas permanentes.

La expansión del Neolítico fue un proceso gradual que se desarrolló en diferentes regiones del mundo de forma independiente. A continuación, se destacan algunas de las principales áreas donde se produjo esta expansión:

1. Oriente Medio: Fue en esta región donde se produjo la transición más temprana hacia el Neolítico. Los primeros indicios de agricultura y ganadería se encuentran en el llamado Creciente Fértil, que abarca regiones como Mesopotamia, Siria y el Levante Mediterráneo.

2. Europa: La expansión del Neolítico en Europa se produjo a través de dos principales rutas. La primera fue a través de la península de Anatolia, donde las comunidades agrícolas se expandieron hacia el oeste y el norte. La segunda ruta fue a través del mar Mediterráneo, donde las islas y costas del sur de Europa fueron colonizadas por agricultores neolíticos.

El gran mamut de la prehistoria: ¡gratuito!

3. Asia Central: En Asia Central, se desarrollaron importantes culturas agrícolas en regiones como el valle del Indo y el valle del Huang He. Estas culturas se expandieron hacia el sur y el este, influyendo en el desarrollo de la civilización china.

4. África: En África, la expansión del Neolítico se produjo en diferentes momentos y de formas variadas. En el norte del continente, la agricultura se desarrolló en el valle del Nilo y en el Magreb.

En el sur, la agricultura se desarrolló en áreas como el Sahel y el África subsahariana.

La expansión del Neolítico tuvo importantes consecuencias para la humanidad. El desarrollo de la agricultura permitió a las comunidades humanas producir excedentes de alimentos, lo que a su vez permitió el crecimiento de la población y la especialización de las actividades humanas. Además, la domesticación de animales proporcionó una fuente de trabajo y alimento adicional.

Llegada de la Revolución Neolítica a la Península Ibérica

La llegada de la Revolución Neolítica a la Península Ibérica marcó un período de profundos cambios en la sociedad y en la forma de vida de sus habitantes. Este proceso se desarrolló aproximadamente entre el 6000 y el 3000 a.C., y representó la transición de una economía de cazadores-recolectores a una economía basada en la agricultura y la ganadería.

Uno de los aspectos más destacados de la llegada del Neolítico a la Península Ibérica fue la introducción de la agricultura. Los primeros agricultores neolíticos comenzaron a cultivar cereales como el trigo y la cebada, así como legumbres como los guisantes y las lentejas. Este nuevo modo de vida permitió a las comunidades establecerse en lugares fijos y desarrollar asentamientos permanentes.

Además del cultivo de plantas, la ganadería también se convirtió en una actividad importante durante el Neolítico. Los primeros ganaderos criaron animales como ovejas, cabras, cerdos y vacas. Estos animales proporcionaban carne, leche y pieles, y eran una fuente vital de alimento y recursos para las comunidades neolíticas.

La llegada del Neolítico también se asoció con la aparición de tecnologías más avanzadas. Los neolíticos empezaron a utilizar herramientas de piedra pulida, como hachas y molinos de mano, que permitían un mejor aprovechamiento de los recursos agrícolas. También desarrollaron técnicas de alfarería, lo que les permitió crear recipientes para almacenar alimentos y agua.

Este período de cambio también trajo consigo el surgimiento de una organización social más compleja. Las comunidades neolíticas se organizaron en aldeas y comenzaron a practicar la división del trabajo, con personas especializadas en diferentes actividades como la agricultura, la ganadería y la artesanía. Además, se estima que durante el Neolítico se empezó a utilizar un sistema de comercio para intercambiar bienes y recursos entre diferentes comunidades.

Espero que este viaje a través de la expansión del Neolítico en la Península Ibérica te haya permitido descubrir y apreciar la magnitud del caso destacado de Atienza, ¡hasta pronto!

TAMBIÉN PODRÍA GUSTARTE LEER:

Subir