Cómo vivían y cómo comenzó y cuándo acabó el Neolítico.

El Neolítico es considerado como una de las etapas más importantes en la historia de la humanidad, ya que marcó el inicio de la vida sedentaria y el desarrollo de la agricultura. Esta etapa comenzó alrededor del año 10.000 a.C. y se prolongó hasta el 3.000 a.C., aproximadamente. Durante este período, las comunidades humanas abandonaron la vida nómada y se establecieron en asentamientos permanentes, lo que les permitió desarrollar la agricultura y criar animales.

La adopción de la agricultura como fuente principal de subsistencia trajo consigo una serie de cambios significativos en la forma de vida de estas comunidades. La domesticación de plantas y animales permitió a los seres humanos obtener alimentos de manera más regular y abundante, lo que a su vez permitió un crecimiento demográfico más pronunciado. Además, el sedentarismo también dio lugar al desarrollo de la cerámica, la metalurgia y otras tecnologías, lo que contribuyó al avance de la civilización. Sin embargo, el Neolítico también trajo consigo desafíos y conflictos, como la lucha por la tierra y los recursos, que sentaron las bases para los futuros sistemas de gobierno y organización social.

Distribución de los oficios en el Neolítico: un estudio reveladorDistribución de los oficios en el Neolítico: un estudio revelador
Índice
  1. Inicio y fin de la era neolítica
  2. Vida en el Neolítico

Inicio y fin de la era neolítica

El inicio de la era neolítica se sitúa aproximadamente hace unos 10.000 años atrás, marcando un momento de gran importancia en la historia de la humanidad. Durante este período, se produjo un cambio significativo en la forma de vida de las sociedades humanas, pasando de ser nómadas cazadores-recolectores a sedentarios agricultores y ganaderos.

Este cambio fue posible gracias al desarrollo de la agricultura y la domesticación de animales, lo cual permitió a las comunidades neolíticas establecerse en lugares fijos y desarrollar una economía basada en la producción de alimentos. La domesticación de animales como el ganado y la domesticación de plantas como el trigo y la cebada, fueron avances fundamentales para el surgimiento de la agricultura.

Con la agricultura, las comunidades neolíticas pudieron cultivar sus propios alimentos, lo que les permitió tener una mayor seguridad alimentaria y una mayor capacidad de almacenamiento. Esto llevó a un crecimiento demográfico y al establecimiento de asentamientos permanentes, lo que a su vez dio lugar al desarrollo de la propiedad privada, la especialización del trabajo y la aparición de las primeras formas de gobierno.

El fin de la era neolítica se da con la aparición de la Edad de los Metales, aproximadamente hace unos 5.000 años atrás. Con la llegada de la metalurgia, las sociedades humanas experimentaron nuevamente un cambio significativo en su forma de vida. La capacidad de trabajar el metal, especialmente el cobre y más tarde el bronce, permitió la creación de herramientas y armas más eficientes, lo que a su vez impulsó el comercio y la expansión territorial.

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Además, el uso del metal también tuvo un impacto en la organización social y política de las sociedades. Las élites gobernantes comenzaron a utilizar el metal como símbolo de estatus y poder, lo que llevó a la aparición de sociedades más jerarquizadas y estratificadas.

Vida en el Neolítico

El Neolítico, también conocido como la Edad de Piedra Nueva, fue un periodo de la historia en el que ocurrieron importantes cambios en la forma de vida de las sociedades humanas. Durante esta época, que abarca desde aproximadamente el año 10,000 a.C. hasta el 2,000 a.C., se produjo la transición de la economía de cazadores y recolectores a la agricultura y la domesticación de animales.

La agricultura fue una de las principales innovaciones del Neolítico. Los humanos comenzaron a cultivar plantas como el trigo, la cebada y el maíz, lo que permitió un suministro más estable de alimentos. Esto llevó a una mayor sedentarización de las comunidades, ya que no necesitaban desplazarse constantemente en busca de alimentos.

Con el desarrollo de la agricultura, se hizo necesario domesticar animales para obtener productos como la carne, la leche y la lana. Los humanos comenzaron a criar ovejas, cabras, cerdos y vacas, entre otros animales. Esta domesticación permitió una mayor diversificación de la dieta y el uso de productos animales para otros fines, como la fabricación de telas.

El Neolítico también se caracteriza por el desarrollo de asentamientos permanentes. Las comunidades humanas construyeron viviendas más duraderas, como chozas de barro y piedra, y comenzaron a establecerse en un lugar fijo durante largos periodos de tiempo. Esto permitió el desarrollo de estructuras sociales más complejas y la formación de aldeas y ciudades.

La tecnología también avanzó durante el Neolítico. Los humanos desarrollaron herramientas más especializadas, como hachas de piedra pulida y molinos para moler granos. También comenzaron a utilizar cerámica, lo que permitió la elaboración de recipientes para almacenar alimentos y líquidos.

La organización social también cambió durante el Neolítico. Las comunidades se volvieron más jerárquicas, con líderes y especialistas en diferentes oficios. Se desarrollaron sistemas de intercambio de bienes y se establecieron relaciones de comercio entre diferentes comunidades.

Espero que hayas disfrutado de nuestro encuentro y que puedas explorar con entusiasmo el fascinante mundo del Neolítico, descubriendo cómo vivieron y cómo se desarrolló este período histórico.

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