Introducción.

En este sitio web, podrás ver los distintos tipos de monumentos a lo largo de la prehistoria y protohistoria de Mallorca y Menorca. En general, la prehistoria se desarrolla de manera muy similar en las dos islas a lo largo del Calcolítico (edad del cobre) y el Bronce antiguo. A partir de aquí las dos islas entran en la época de la Cultura Talayótica, que tiene las similitudes lógicas en dos islas vecinas, pero que presenta rasgos bastante diferentes.

Los monumentos están separados en dos grandes grupos: los de Mallorca y los de Menorca. Deberás escoger primero una de las dos islas en el menú de la izquierda (Mallorca o Menorca), entonces te aparecerá abajo un menú con los distintos tipos de monumentos que se encuentran en esa isla. Los distintos monumentos vienen representados por los siguientes iconos y colores:

Sepulcros megalíticos, tambien llamados dólmenes.
Cuevas artificiales de enterramiento, tambien llamdas hipogeos, tanto las pretalayóticas como las talayóticas.
Habitaciones naviformes, también llamadas navetiformes o navetas de habitación.
Navetas, de uso funerario, que sólo existen en Menorca.
Talayots de planta circular (Mallorca y Menorca) o elíptica (sólo en Menorca).
Talayots cuadrados, que sólo existen en Mallorca.
Círculos o casas talayóticas, exclusivas de Menorca.
Murallas, poblados, centros ceremoniales,y conjuntos de construcciones en general.
Necrópolis construidas, sólo en Mallorca. Las necrópolis de cuevas están en la sección de cuevas artificiales.
Santuarios talayóticos, exclusivos de Mallorca.
Taulas, que son los santuarios talayóticos exclusivos de Menorca.
Otros monumentos. Monumentos que, por difíciles de clasificar, o por poco habituales, no pueden tener una sección exclusiva en este web.

Cronología

Para dar un repaso rápido a la cronología de estas culturas, ayúdate con el gráfico que se muestra aquí:

Las investigaciones más recientes apuntan a que los primeros hombres llegaron a las islas en algún momento del tercer milenio AC. Se trataba de gentes cuya cultura estaba viviendo el cambio entre el Neolítico y los inicios de la Edad del Cobre, que trabajaban la tierra, hacían vasijas cerámicas y trajeron algunas especies domésticas, como ovejas, cabras, bueyes y cerdos. En las islas se encontraron con un mamífero autóctono del tamaño de un perro mediano, el Myotragus Balearicus. Los Myotragus nunca habían tenido enemigos naturales, por lo que debieron ser fáciles de cazar. Esto, y posiblemente la competencia por los recursos naturales que supuso la llegada de las nuevas especies domésticas, llevó a la rápida extinción de este animal. La gente vivía aprovechando abrigos y cuevas naturales pero, sobre todo, debían construirse cabañas con materiales perecederos, lo que explicaría que no nos hayan llegado restos de sus construcciones.

En Mallorca descubrieron que podían extraer mineral de cobre de algunas zonas montañosas, aunque su escasez y dificultad de extracción apunta a que, seguramente, nunca se cortaron los vínculos comerciales con el continente. Inicialmente debieron seguir habitando en cabañas construidas con materiales perecederos, pero empezaron paulatinamente a construir con piedra. De los escasos vestigios arquitectónicos de esta época tenemos un posible grupo de cabañas en Valldemossa, Mallorca. En esta época aparece la cerámica campaniforme o incisa. Esta cerámica tiene paralelos en la península y buena parte de Europa occidental, por lo que es un testimonio de contactos marítimos continuados o de la llegada de nuevas gentes. Si llegaron nuevas gentes, se debieron integrar perfectamente, porque las formas de esta cerámica se mezclan con las formas preexistentes.

Hacia el 1900 AC, aparecen algunos ejemplos de dólmenes (estructuras de enterramientos colectivos), parecidos a los del sur de Francia y la costa nordeste de España, tanto en Mallorca como en Menorca. Todavía no hay suficiente información sobre si este nuevo tipo arquitectónico corresponde a la llegada de nuevas gentes, al igual que tampoco se sabe si este hecho coincidió en el tiempo con la introducción de la cerámica campaniforme. Mientras tanto, es posible que las primeras cuevas de enterramiento artificiales, de planta sencilla, también pertenezcan a esta época.


Dolmen de Ses Roques Llises, Alaior, Menorca.

Habitación naviforme de Alemany, en Calviá, Mallorca.

Interior de una cueva artificial de enterramiento (o hipogeo) en Cala Sant Vicenç.
Todavía en los primeros siglos del segundo milenio AC llega la Edad del Bronce. Esto implica contactos sistemáticos con el exterior pues, para obtener esta aleación, se necesita añadir estaño al cobre, y el estaño no existe en las islas. A estas alturas, ya se dominan algunas técnicas constructivas con piedra, por lo que algunas de sus construcciones han llegado a nuestros días. Se trata de las habitaciones naviformes, también llamadas navetiformes o navetas de habitación, presentes tanto en Mallorca como en Menorca. En cambio, los enterramientos se hacen de varias formas: reaprovechando los dólmenes construidos con anterioridad, aprovechando cuevas naturales, o excavando cuevas artificiales en la roca. Algunas de las cuevas artificiales tienen una forma sencilla, más o menos circular, pero empiezan a aparecer unas de planta alargada, con antecámaras, camarines laterales, etc., de gran complejidad y perfección. Nunca después, ni siquiera durante la cultura talayótica, se volverán a excavar cuevas tan perfectas.
Al final del segundo milenio AC aparecen síntomas de una gran crisis en toda la sociedad, posiblemente debida al progresivo empobrecimiento de las tierras, cultivadas a base de quemar bosques, y sin conocimientos técnicos para su regeneración, como el arado. Esto lleva a la generalización de la ganadería, lo que conlleva una reducción de la productividad alimentaria del territorio. La sociedad del Bronce Antiguo, organizada en torno a núcleos familiares independientes, entra en crisis y evoluciona hacia una sociedad donde priman las jerarquías, y donde los jefes de los clanes mandan construir monumentos que suponen grandes esfuerzos comunitarios. Se empieza a vislumbrar lo que será la cultura talayótica (en sus inicios se le llama prototalayótica). Aparecen algunos monumentos turriformes, como los túmulos escalonados, en ocasiones construidos encima de antiguos naviformes. Pero aquí empiezan las diferencias entre las dos islas: en Menorca aparecen las magníficas navetas de enterramiento, parecidas a las de habitación, pero su construcción, utilizando exclusivamente piedra, resulta más monumental que las de habitación, que solían ir techadas con ramaje y barro.
La naveta de Es Tudons (Menorca), uno de los monumentos más emblemáticos de la prehistoria Balear.

El magnífico talayot de Torellonet Vell, Menorca.

Talayot cuadrado en Capocorb Vell, Mallorca
A principios del primer milenio AC cobra auge la cultura talayótica, con su enorme riqueza monumental. En sus inicios, se corresponde con la época del Bronce Final. Los túmulos escalonados empiezan a dar paso a un número enorme de talayots (más de quinientos repartidos entre las dos islas), que son construcciones en forma de torre, construidas con piedras de gran tamaño. Las diferencias constructivas entre Mallorca y Menorca se incrementan: en Menorca, los talayots suelen ser circulares u ovalados, macizos o huecos, mientras que en Mallorca, más pequeños, los hay circulares y cuadrados, y siempre con cámara en su interior. Es el apogeo de la cultura talayótica. Cambia el patrón de asentamiento, y los nuevos poblados se empiezan a construir en lugares con clara intención estratégica de dominio de un territorio. A menudo, los propios talayots hacen de marcadores de "fronteras" entre territorios de distintos poblados. En Mallorca, encontramos a veces varios talayots agrupados formando centros ceremoniales o de función comunitaria, donde también puede haber santuarios, túmulos, y otras construcciones.
Más adelante, algunos de los poblados son protegidos con murallas (la mayoría en Mallorca y unos pocos en Menorca), también construidas a base de grandes piedras. A menudo el perímetro de las murallas aprovecha los talayots para ahorrar unos metros de muralla, dando el aspecto a éstos de torres defensivas. Empieza la edad del hierro en las islas, y la sociedad púnica (fenicios y luego cartagineses) se instala en las islas Pitiusas (Ibiza y Formentera), ejerciendo actividades colonizadoras en las Gimnesias (Mallorca y Menorca). Las costumbres funerarias son muy variadas: en Mallorca aparece la necrópolis de Son Real, posiblemente para enterrar a jefes de distintos clanes, pero también se practican enterramientos en cuevas artificiales excavadas en barrancos, o en cuevas naturales. En Menorca también se excavan cuevas en los barrancos, formando grandes necrópolis, y también se utilizan cuevas naturales.

Entrada al poblado talayótico de Ses Païsses, Artá, Mallorca.

Necrópolis de cuevas de Cala Morell, Menorca.
Taula de Torralba d'En Salort, Alaior, Menorca.
Las excavaciones más recientes empiezan a vislumbrar un nuevo cambio, hacia mediados del primer milenio AC, entre la sociedad talayótica y la postalayótica. Ya no se construyen más talayots, y amplias zonas de los poblados aparecen quemadas, abandonadas, y reutilizadas posteriormente. Es posible que sea en esta época cuando aparecen las taulas en Menorca (aunque situadas en santuarios ya existentes con anterioridad). En Mallorca también proliferan los santuarios, y muchos se parecen a los de Menorca por su planta en forma de herradura, pero sin el monumento central en forma de mesa que da nombre a las taulas. Como mucho, algunos de los santuarios tienen una gran columna central o bien unas cuantas distribuidas regularmente por su interior.
Las casas talayóticas menorquinas (llamadas "círculos") alcanzan gran perfección, con su distribución circular alrededor de un patio central, y abundantes columnas monolíticas en su interior. A menudo son tan abundantes que se adosan unos círculos a otros, formando una especie de cadena de casas. Proliferan los enterramientos en cal, aunque en ninguna de las dos islas se deja tampoco la costumbre de utilizar también cuevas, o antiguas necrópolis talayóticas, como la de Son Real.

En los últimos siglos del milenio, los púnicos (Cartagineses) reclutan honderos de las islas para sus guerras contra Roma, las llamadas "Guerras Púnicas". La influencia de los grandes imperios clásicos (sobre todo la cultura grecorromana) se deja notar en la cultura de los Baleares. Finalmente, en el 123 AC, El Imperio Romano se anexiona las islas, incorporándolas así a la historia escrita del Mediterráneo occidental.


Casa talayótica (o círculo) de Biniparratx Petit, en el aeropuerto de Menorca.

La gran necrópolis construida de Son Real, en Mallorca se utilizó desde tiempos talayóticos hasta romanos.


Ahora debes escoger la isla cuyos monumentos desees ver primero: Mallorca o Menorca.

(Si no ves el menú vertical de la izquierda, pincha aquí para ir a la página de inicio de este sitio web: www.talayots.es )